reconoce sus orígenes

Abriendo Camino

Publicado: 2009-08-11

Eso es lo que hacen miles jóvenes profesionales en el Perú, abrirse el camino ó labrarse un futuro, pero, ¿cómo hacerlo en el APRA?. Las exigencias son mayores si vienes de cuna aprista y asumes el estar a la altura de tamaña responsabilidad. Desde pequeño, algo me marcó, mi padre era regidor del distrito mas pequeño de Lima, luego llegó a ser elegido alcalde barranquino. Ya desde 1980 la pegajosa canción “Armando es el Camino” y por supuesto el nombre y la doctrina del jefe Víctor Raúl Haya de la Torre, a mi corta edad sabía que trazarían mi camino.

 

En el año 1984 a la edad de 8 años, mi padre juramentaba como Alcalde de Barranco y conocí a un joven dirigente que emocionaba a la multitud y que era vitoreado con  banderolas que decían “Alan Presidente”. Nunca olvidaré mi primera campaña presidencial y el recorrido en bicicleta de los barrios de Barranco y Chorrillos con el lema “Mi compromiso es con todos los Peruanos”. Lamentablemente, el Gobierno del compañero presidente sería azotado por la  más terrible ola de violencia que se haya producido en la historia del Perú, la cual produjo en mi vida, entre otras cosas, que las salidas familiares fueran con extremas medidas de seguridad (Chaleco Antibalas incluido). Además, de aquella crisis económica mundial que golpeo al país duramente. Al mismo tiempo, iba surgiendo, dentro de mí, una indescriptible identificación con aquel partido del pueblo, que era capaz de remover los barrios y pueblos de todo el Perú, que defendía a su clase trabajadora y que hacía soñar con la esperanza de un mañana mejor de pan con libertad.

 

Mas adelante, una de las etapas mas duras que ha vivido el partido de Haya de LaTorre, en los años siguientes, la persecución que sufrimos los apristas desde el año 90 durante las elecciones y que se acentúo con el golpe del 92, época en la que mi identificación con el Partido del Pueblo se afianzó y se volvió una certeza, descubrí que me hice aprista no solo por mi padre sino por propia convicción y hasta fe en la doctrina de la Alianza Popular Revolucionaria Americana, la del jefe, quien soñó con un país mas justo, mas sensible al dolor y al olvido, un país de pan con libertad. Recibí la doctrina sin darme cuenta, la Alianza de los Trabajadores manuales e intelectuales me había encontrado y yo la había abrazado e interiorizado para siempre. 

 

En ese momento, me tocaba lo más difícil, abrir camino con nombre propio, y vaya que no era  nada fácil, a esas alturas mi padre ya había sido Alcalde y Diputado por Lima. Empecé con la lucha contra la dictadura, desde la Universidad Católica, y mas tarde desde la Universidad de Lima donde con esperanza fundé el CUA LIMA.

 

Pero, otra vez, ¿cómo abrirse camino?, con la suerte de crecer aprendiendo de los legendarios apristas como el compañero Armando quien nos entrega su sabiduría y de  los actuales dirigentes que llevan con éxito el segundo gobierno del presidente García, quien tomó al toro por las astas y aprendió de sus errores, sobre los que construye un futuro mejor para todos los peruanos con optimismo y mucho trabajo.

 

Hoy, nuestra gran oportunidad, es la ser ciudadanos del mundo, de estar inmersos y ser pate de la revolución del conocimiento y las telecomunicaciones, en la era de Facebook, Twitter y el Youtube, herramientas que le ayudaron a Obama a ganar en Estados Unidos y que en el Perú y especialmente a los jóvenes del partido les corresponde poner al servicio del pueblo para la discusión alturada, para la difusión de las obras del gobierno, para promover capacitación, para informar, para comunicarnos, para emprender campañas a favor de la democracia interna como es el caso, por ejemplo,  de la campaña Un Aprista un Voto: por un Partido más democrático y de oportunidades para todos sin ciudadanos de primera, segunda o tercera.

 

 

Nota: Publicado por la Revista Incahuasi de La Libertad


Escrito por

Miguel del Castillo

Administrador de Empresas pero con alma de Político con ganas de transformar y servir,con Maestría en Gestión de Políticas Públicas y un PAD en la Universidad Adolfo Ibañez de Chile. La idea es no ser solo un revolucionario de Café sino de acción.


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Lo que no se debe decir de la Política